Cuidado del cuero
El cuero natural es un material vivo y responde a cómo lo tratas. Bien cuidado, un par de botas dura años y se ve mejor con el tiempo. Descuidado, se reseca y se quiebra. Estos son los cuidados básicos, ninguno toma más de diez minutos.
La regla más importante
No uses el mismo par dos días seguidos. El cuero necesita entre 24 y 48 horas para soltar la humedad del pie y volver a su forma. Alternar tus botas alarga su vida más que cualquier producto que les puedas poner encima.
Cuero liso
- Limpia. Después de usarlas, pásales un paño seco o un cepillo suave para sacar el polvo. Si hay barro, espera a que se seque y cepíllalo, nunca lo frotes húmedo.
- Hidrata. Cada dos o tres meses, o antes si ves el cuero opaco o seco, aplica una crema o grasa para cuero con un paño suave, en capa delgada y en movimientos circulares. Déjala penetrar unos minutos y retira el exceso.
- Lustra. Con un paño limpio, hasta que recupere el brillo.
Usa siempre producto incoloro o del mismo tono del cuero, y pruébalo primero en una zona escondida, como la parte interior de la caña. Un betún más oscuro que la bota no se puede deshacer.
Reno
El reno no se hidrata ni se moja. Se limpia en seco, con un cepillo de cerdas suaves para gamuza o nobuk, pasándolo en un solo sentido para levantar el pelo. Las manchas puntuales salen con una goma para gamuza. Si las vas a usar en invierno, aplícales un impermeabilizante en spray para gamuza y nobuk antes del primer uso y repítelo cada cierto tiempo.
Si se mojan
- Sécalas con un paño absorbente apenas llegues.
- Rellénalas con papel para que no pierdan la forma. Cambia el papel cuando esté húmedo.
- Déjalas secar a temperatura ambiente, a la sombra y lejos de estufas, secadores de pelo y sol directo. El calor directo encoge el cuero y lo deja rígido.
- Cuando estén completamente secas, hidrátalas. El agua se lleva las grasas naturales del cuero y hay que reponerlas.
Cómo guardarlas
- En un lugar fresco, seco y ventilado, lejos del sol y de fuentes de calor.
- De pie y rellenas con papel o con una horma, para que la caña no se doble ni se marque.
- En bolsa de tela, nunca en plástico cerrado: el plástico no deja respirar al cuero y puede generar hongos.
- Si las guardas por temporada, hidrátalas antes de guardarlas y revísalas cada tanto.
Suela y taco
Revisa el desgaste de la planta y de la tapilla del taco cada cierto tiempo. Cambiarlas a tiempo cuesta poco y evita que el desgaste llegue a la estructura de la bota, que ahí sí es una reparación cara. Cualquier zapatero de confianza lo hace.
Qué evitar siempre
- Lavadora, agua caliente y detergente o cloro.
- Secador de pelo, estufa, calefactor o sol directo para secarlas.
- Guardarlas húmedas o dentro de una bolsa plástica.
- Frotar una mancha con fuerza. En el cuero el roce fuerte deja marca permanente.
Las marcas no son fallas
El cuero natural tiene vetas, poros y pequeñas diferencias de tono que vienen de la piel misma. Con el uso va tomando pátina: se oscurece en las zonas de flexión y gana brillo. Eso no es deterioro, es la señal de que el material es real. Distinto es un defecto de fabricación, que sí está cubierto: revisa las condiciones en nuestra política de cambios y devoluciones.
¿Dudas con tus botas? Escríbenos a WhatsApp +56 9 4082 3238 o a @franciscaespinoza_leather y te decimos qué hacer.