El proceso

Una bota nuestra no se arma en una máquina. Pasa por seis etapas, casi todas hechas a mano, y cada una tiene su tiempo. Esto es lo que ocurre en el taller entre la piel y la caja.

1. La piel

Todo parte eligiendo el cuero. Compramos la piel completa y la revisamos entera sobre la mesa, marcando las zonas firmes y las que tienen más marcas o poro abierto. Trabajamos con cuero natural, reno y cueros grabados con textura, y cada tipo se comporta distinto al cortar, al coser y al montar, así que la elección de la piel ya define cómo va a quedar el par.

2. El corte

Las piezas se cortan a mano, talla por talla. Acá se decide qué parte del cuero va en cada zona de la bota: la piel más noble se reserva para la caña y el empeine, que es lo que se ve y lo que más trabaja al caminar. Un corte mal ubicado no se nota el primer día, se nota al año, cuando la bota se deforma donde no debía.

3. El bordado y las aplicaciones

Es la etapa que nos distingue. Varios modelos llevan bordado a mano sobre la caña o el empeine, al tono o en hilo contrastado, y otros llevan aplicaciones de cuero grabado en el talón, el tobillo o el borde superior. Se hace pieza por pieza, antes de armar la bota, porque después ya no hay forma de intervenir esa superficie. Es la parte más lenta del proceso y la que hace que dos pares nunca queden exactamente iguales.

4. El aparado

Las piezas se cosen entre sí y se monta el forro interior. Se refuerzan los puntos de tensión, el talón y la zona del cierre, que es donde una bota falla primero cuando está mal hecha. Al terminar esta etapa la bota ya tiene su forma, pero todavía es blanda: es un corte, no un zapato.

5. El armado

El corte se monta sobre la horma y ahí toma la forma definitiva. Se deja reposar para que el cuero se asiente y recién después se une a la planta y al taco de madera apilado. La punta, la altura del taco y el perfil de la caña se definen en esta etapa, y son las que le dan a cada modelo su carácter.

6. La terminación

Limpieza, lustrado, revisión par a par y empaque. Se comprueba que las costuras estén parejas, que el taco esté firme y que ambos pares del mismo número calcen igual. Si una bota no pasa la revisión, no se vende.

Por qué demora

Sumadas las etapas, un par toma días de trabajo, no minutos. Por eso producimos en series cortas y con pocas unidades por talla. No es una decisión de marketing, es lo que da el taller: preferimos hacer pocos pares bien hechos antes que muchos apurados.

Lo que no hacemos

  • No usamos materiales sintéticos.
  • No importamos pares terminados ni ponemos nuestro nombre sobre el trabajo de otro.
  • No repetimos un modelo indefinidamente. Cuando se acaba la piel de esa partida, ese par no vuelve igual.

Si quieres conocer más del taller y de quiénes estamos detrás, pasa por Nuestro taller. Y si ya tienes tus botas, revisa Cuidado del cuero para que te duren años.

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